

Eran los tiempos en que Emilio Disi y Dorys del Valle todavía eran pareja.
Después, abruptamente, terminó la infancia.
Bueno, mentira. No fue tan así, por suerte. Pero sí hubo un momento muy groso proporcionado por aquel feliz y ochentoso matrimonio, que fue el programa de TV "Sume y lleve". El ciclo transcurría en un supermercado y todos los juegos estaban relacionados con las marcas y los precios de los productos. Recuerdo especialmente uno que consistía en llenar los changos a más no poder y calcular cuánto iba a sumar toda la compra: si le acertabas dentro de un cierto margen de tolerancia, te llevabas todo lo que habías llegado a meter en el changuito. Lo que se dice un verdadero sueño cumplido.
Después había otros juegos muy buenos, aunque no tan grosos como ese. Recuerdo uno en el que había que adivinar qué cantidad de líquido había ingresado en un recipiente, y si bien las imágenes son difusas, la sensación de algo fuerte está.
La verdad es que me pregunto cómo fue que esa parejilla de marras aceptó conducir semejante pgm, tan diferente a los que tenían acostumbrado a su público. Y eso que la época de actores en realitys-realitys todavía estaba muy lejos. Tal vez era que en lugar de estar cagándose a gritos en la casa preferían divertirse en un símil súper con transmisión en vivo, y pasar el verano junto al aire fresquito de la góndola de congelados.
Nota: En aquella época mi ingenuidad era tal, que aún desconocía el hermanazgo entre E. Disi y el finadito Pepe Parada. Cuando caí, creo que entendí un poco más el mundo.